Cultura

Con los toros llega la libertad a Bogotá

Monserrate observa la Santamaría, lista para la temporada taurina - Foto Inaldo Pérez

Por José Luis García A.

Con las lluvias llegan los toros a Bogotá, decía hace varios años Antonio Caballero en una exquisita crónica sobre el tradicional clima que se vive durante la temporada taurina en la Plaza de la Santamaría. Parodiando la expresión, hoy podemos decir que con los toros llega la libertad a Bogotá, cubierta por el paraguas del ordenamiento jurídico y constitucional de Colombia. No es poca cosa.

La tauromaquia es un espectáculo, un ritual y una tradición cultural antiquísima consagrada en el marco de las libertades que protege la Constitucional Nacional y avalada por la Ley 916 de 2004 (Reglamento Nacional Taurino), pese a la frenética moda del fanatismo antitaurino y animalista.

Por esto, y por una etérea fortuna insuflada por los hados de la tauromaquia, las corridas de toros regresan este domingo al coso del Centro Internacional de la capital colombiana con astados de la ganadería de Mondoñedo, el hierro más antiguo y representativo de la cabaña brava nacional.

Tras los elocuentes y vibrantes acordes de clarines y timbales que se escucharán en la plaza a las 3:30 de la tarde, los duros y variopintos ejemplares de la divisa de la casa Sanz de Santamaría serán lidiados por Ramsés, el faraón de Colombia; el valiente andaluz Manuel Escribano, y el valenciano Román Collado, que encantó con su fresca tauromaquia en la pasada Feria de Manizales.

Mondoñedo, una ganadería emblemática

La divisa de Mondoñedo, en su tradicional encaste Contreras, es un hierro de culto para los aficionados toristas, que prefieren ver en el ruedo ejemplares serios, duros, bravos que exigen y piden el carnet a los diestros. Para ellos, nada de toritos mal presentados, bobalicones y mansos.

En orden de alternativa, el primero en vérselas con los pupilos del ganadero Gonzalo Sanz de Santamaría será Ramsés, un torero bogotano hecho a pulso de su valor, triunfador varias veces en la Santamaría y en las principales ferias colombianas y que merece un mayor reconocimiento por su toreo clásico, ortodoxo y serio.

Luego pasará al tablero Escribano, sevillano de Gerena, quien ha sido el escribano de una historia personal cosida a cornadas de toros de ganaderías duras y que casi deja la vida una tarde en la plaza de Alicante. El andaluz mostrará en Bogotá la pasta especial de la que están hechos él y su toreo y su poder de resiliencia frente a la adversidad.

Manizales tuvo la oportunidad hace unos días de ver y rendirse a los pies de la fresca torería de Román –el tercer alternante- en la pasada feria de la capital caldense. Su toreo alegre, vistoso y recursivo conquistó la retina y la sensibilidad de los aficionados, quienes lo acompañaron con sus palmas y ovaciones a salir por la puerta grande de la Monumental. El valenciano espera repetir esta historia 2.650 metros más cerca de las estrellas.

Huele a toro, libertad y democracia en Bogotá, cerca del cerro de Monserrate, testigo fiel de grandes obras de arte que han sido creadas en el ruedo de la Santamaría. El monumental santuario tutelar de los bogotanos también será testigo esta vez del símbolo de la libertad que representa la realización de una temporada taurina más en el ruedo de la democracia colombiana, pese a tanto enemigo: tanto de los toros como de la libertad y la democracia.

Tags: , , ,
Ubicada en Cultura · enero 19, 2018 · Comments (0)

PUBLICIDAD