La Scala de Milán, templo de la ópera internacional y de sublimes noches de arte, es también escenario de tremendas batallas de odio como las protagonizadas entre los directores de la "Juana de Arco" de Verdi que inauguró esta semana su temporada y que terminó en insultos.
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Cultura

Por “Juana de Arco”, nueva guerra en La Scala de Milán

Público afuera del Teatro La Scala de Milán - AFP

La Scala de Milán, templo de la ópera internacional y de sublimes noches de arte, es también escenario de tremendas batallas de odio como las protagonizadas entre los directores de la “Juana de Arco” de Verdi que inauguró esta semana su temporada y que terminó en insultos.

Los desacuerdos entre Moshe Leiser, director de escena junto con Patrice Caurier, y el director musical Riccardo Chailly ya durante la preparación de la obra concluyeron con el director belga insultando al maestro italiano tras acabar la exitosa “prima” (estreno) del pasado lunes, como se puede ver en grabaciones que publican los medios locales.

En la grabación en directo que realizó el propio teatro de lo que sucedía entre bambalinas, se escucha a Leiser que, tras terminar la ópera, se dirige a Chailly para felicitarle: “Congratulations Maestro, really congratulations” (Felicidades, maestro, felicidades de verdad).

Pero al no recibir respuesta por parte del maestro, el director belga agrega en inglés: “Asshole” (estúpido), y por si no lo hubiera entendido se lo repite en italiano: “Stronzo di merda” (gilipollas), un lenguaje al que poco estaban acostumbrados los oídos de la refinada Scala.

El maestro italiano no contestó, pero su irritación le llevó incluso a encerrarse en el camerino y no salir para mostrarse a la prensa o a las personas deseosas de felicitarle.

Odio entre los directores

Los diarios italianos se dedican este jueves a desenredar lo que ha llevado a tanto odio entre los directores de una “Juana de Arco”, que para el público fue un auténtico éxito con once minutos de aplausos, e incluso para el severo “Loggione”, la zona de los aficionados más críticos, poco proclive a modernidades.

“Casi no se hablaban”, revela un miembro de la orquesta al diario “La Repubblica”, que cuenta cómo Chailly daba instrucciones al coro, cantantes y otros colaboradores sin consultar a Leiser para que cambiaran detalles del escenario o algunos momentos de la interpretación.

Lo de la “Juana de Arco” parece una nueva maldición de esas que el teatro arrastra durante años, pues también fue la última que Giuseppe Verdi preparó con el empresario de La Scala Bartolomeo Merelli tras pelearse por divergencias en el montaje de las escenas y el vestuario.

Con EFE

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Ubicada en Cultura · diciembre 10, 2015 · Comments (0)

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