Entre La Habana y Santiago de Cuba, los dos mayores centros urbanos de la isla, yace la Cuba profunda, rural y ganadera, donde la muerte de Fidel Castro se está viviendo con una intensidad particular.
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La Cuba profunda vive con mayor intensidad la muerte de Fidel Castro

Recorrido de los restos de Fidel Castro por la Cuba profunda - AFP

Entre La Habana y Santiago de Cuba, los dos mayores centros urbanos de la isla, yace la Cuba profunda, rural y ganadera, donde la muerte de Fidel Castro se está viviendo con una intensidad particular.

Más allá de los centros turísticos y las playas que atraen cada año a Cuba a centenares de miles de turistas europeos y norteamericanos, la otra Cuba sigue siendo una gran desconocida para muchos en el mundo del exterior.

El recorrido de la comitiva fúnebre que transporta las cenizas de Fidel Castro de La Habana a Santiago, de punta a punta de la isla, por la Carretera Central, ofrece la oportunidad de observar a cubanos que normalmente no aparecen en los medios extranjeros.

La Sierpe es uno de esos lugares. Situada al sureste de Sancti Spiritus, en el lado oriental del embalse Zaza, La Sierpe es la penúltima población de un camino que se acaba en Jíbaro.

El jueves, cuando la comitiva que transporta las cenizas de Fidel Castro a Santiago de Cuba recorría el tramo entre Santa Clara y Camagüey, cerca de la mitad de los 13.000 habitantes de La Sierpe esperaban en los arcenes de la Carretera Central en los alrededores de Jatibonico.

Relación “paternal”

Es en las zonas rurales donde más se oye explicar el vínculo de Fidel con los cubanos como una relación “paternal”.

En La Habana, los que acudieron durante dos días a rendir homenaje a Castro en la Plaza de la Revolución, donde se habilitaron tres salas con retratos del exgobernante por las que desfilaron decenas de miles de personas, expresaban la tristeza que sentían por la desaparición del líder de la Revolución.

Pero al mismo tiempo, se apreciaba entre los habaneros un aire más sosegado que en las provincias: tras pasar por las salas del Memorial de José Martí, el público proseguía su camino a reanudar su vida cotidiana.

Entre los de La Sierpe, Bernal 5 o Camagüey, el fugaz paso de las cenizas de Fidel Castro es seguido por un cierto desconcierto. La mayoría del público permanece durante minutos en el mismo lugar en los arcenes y aceras minutos tras la desaparición de la comitiva, sin saber exactamente qué hacer.

Y cuando finalmente reaccionan, muchos, lo primero que hacen es abrazarse los unos a los otros.

Con EFE (Julio César Rivas)

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Ubicada en Internacional · diciembre 2, 2016 · Comments (0)

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